Acusan a un cura de dejar morir a una mujer para ocultar una relación amorosa entre ellos

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El cura argentino Carlos Scarlata, párroco de San Rafael, está en el centro de una investigación judicial sospechado de no haber prestado asistencia a una joven que murió a causa de una descompensación por diabetes y lupus. Los investigadores creen que el sacerdote evitó auxiliar a la mujer enferma para esconder una relación amorosa que los unía. Es el mismo cura que en 2016, cuando estaba en la iglesia de San Isidro Labrador, dio indicaciones a las fieles sobre cómo debían vestirse para ir a misa y les prohibió el ingreso con calzas, musculosas y shorts porque, según manifestó entonces, las mujeres que se visten de esa manera “están excitando” a los hombres.

El Diario de San Rafael confirmó que el cura Scarlata se presentó este jueves en los tribunales de esa ciudad del sur mendocino, donde el fiscal Javier Giaroli lo notificó sobre las sospechas que existen respecto a una presunta “omisión de auxilio” hacia Valeria Cornejo, quien el 29 de octubre de 2018 fue hallada sin vida en su casa de calle Los Dos Álamos, en la localidad sanrafaelina de Cuadro Nacional.

Cornejo murió por una hipoglucemia (ázucar baja en la sangre). Su cuerpo fue encontrado por policías que llegaron al domicilio por pedido del padre de la mujer —que no estaba en San Rafael—, quien se preocupó porque hacía días que no tenía noticias de su hija.

La denunciante central de esta causa es una amiga de la mujer fallecida, que ha declarado que el cura Scarlata “evitó auxiliar a la docente para mantener oculta una relación amorosa que habían construido desde hace un buen tiempo”. Valeria tenía diabetes tipo 1 y lupus. El cuerpo estaba en estado de descomposición cuando fue descubierto en la vivienda por los policías. Las pericias forenses indicaron que la fecha de la muerte había sido el 23 de octubre. Cinco días antes, el 18, Scarlata habría estado con la docente y, “a pesar de haber advertido una descompensación, el cura no pidió asistencia”, se afirma en la denuncia.

La testigo dice que cuando el religioso supo de la muerte de Valeria, el 31 de octubre, envió audios y mensajes a una amiga de la víctima, a quien sugirió que la docente y su supuesta amante pudo haber padecido un “coma diabético”. En su relato, la denunciante dice que el cura le pidió reserva y hasta le ofreció quedarse con algunos muebles que él había comprado para equipar la vivienda donde residía Valeria.

El cura Scarlata fue notificado de la denuncia en su contra, pero no quiso declarar ante el fiscal. Tampoco habló con los periodistas que aguardaban su llegada al Poder Judicial de San Rafael.

Como medida de prueba, el fiscal Giaroli ha pedido la pericia de las llamadas y mensajes al teléfono celular del cura. Scarlata es asesorado por el defensor oficial Jorge Vitale, y es posible que este viernes acepte declarar y responder las acusaciones en su contra. De resultar culpable, el cura debería enfrentar una pena de entre cinco y quince años de prisión.

El Arzobispado de Mendoza se mantiene en silencio sobre este nuevo escándalo que involucra a uno de sus miembros, en medio de causas graves como el encarcelamiento de dos curas por los abusos sexuales a los chicos sordos del Instituto católico Antonio Próvolo y la detención de dos monjes del monasterio de Cristo Orante de Tupungato por abuso sexual y corrupción de menores.