El adiós a las «almas gemelas»: por qué es un término peligroso para definir las relaciones

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A pesar de la vieja creencia de que los opuestos se atraen, la mayoría siente que su pareja ideal es alguien con quien comparten características de la personalidad. Por qué, aunque parezca romántico, creer en las almas gemelas no es lo mejor.

Gracias a Hollywood, a las novelas románticas y a las representaciones de relaciones perfectas en las redes sociales, la idea de que hay una persona específica con la que se supone que uno deba estar es demasiado fácil de creer.

El amor como falta que un otro completa ha sido, y sigue siendo, una idea muy arraigada en la tradición occidental; de allí deriva la concepción del vínculo amoroso como complementario, como dos partes que encajan constituyendo un todo casi inseparable, por lo menos en el deseo inicial de los amantes.

Los hallazgos revelados en una investigación llevada a cabo por la Universidad de Monmouth en 2017 demuestran que casi dos tercios de los adultos encuestados creen en las «almas gemelas». Sin embargo, el profesor de psicología a cargo del estudio, Gary W. Lewandowski Jr., asegura que la utilización del término puede ser peligrosa, connotar perfeccionismo, y la perfección en las relaciones es esencialmente inalcanzable.

«La ‘media naranja’ o la unión indisoluble presente en ‘la salud y en la enfermedad’, ‘en el dolor y en la felicidad’, compromete a soportar el vínculo hasta en la más extrema adversidad. El amor como falta subestima la paridad, no deja ser al otro, ni a uno mismo. Las responsabilidades propias ‘deben’ dejar paso al amor vincular que todo lo abarca», aseveró en diálogo con Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

El modelo de complementariedad ha dado muestras de su fracaso: las parejas actuales no quieren dejar de lado sus intereses personales en pos de solventar una falta que en realidad no existe (Shutterstock)
El modelo de complementariedad ha dado muestras de su fracaso: las parejas actuales no quieren dejar de lado sus intereses personales en pos de solventar una falta que en realidad no existe (Shutterstock)

La investigación indica que aquellos que creen en las almas gemelas y el destino en realidad son más propensos a separarse. Por otro lado, aquellos que creen que las relaciones crecen con el tiempo tienen relaciones más estables y poseen una mayor habilidad para lidiar con los conflictos.

«Si crees en las almas gemelas, entonces es menos probable que puedas resolver los problemas que se te presentan, porque suponías que la persona que elegiste era perfecta y que todo iba a ser fácil. Pero ser capaz de enfrentar el conflicto como pareja es imperativo para desarrollar una relación saludable», explicó Lewandowski.

Para Ghedin, el modelo de complementariedad ha dado muestras de su fracaso: las parejas actuales no quieren dejar de lado sus intereses personales en pos de solventar una falta que en realidad no existe. «El concepto popular dice que ‘los opuestos se atraen y las semejanzas se rechazan’. No obstante, en la relación amorosa y desde el punto de vista emocional esto no suele ser tan así. Nunca somos tan diferentes ni tan parecidos, las formas de relación se integran en un todo que se va modificando», aseveró.

En su lugar: una relación realista, honesta y saludable

Hacer una lista de cualidades

En lugar de buscar a “esa persona”, los especialistas recomiendan afrontar la búsqueda de una relación más realista, honesta y saludable (Shutterstock)
En lugar de buscar a “esa persona”, los especialistas recomiendan afrontar la búsqueda de una relación más realista, honesta y saludable (Shutterstock)

Anotar las cualidades puede ayudar a las personas a encontrar su socio adecuado. Buscar cualidades particulares en lugar de una idea vaga, como un «alma gemela», permite ser más específico sobre lo que se busca. Intentar escribir los rasgos en orden de prioridad en el proceso puede convertirse en un ejercicio de autoexploración.

Los especialistas recomiendan volver a consultar con la lista no solo una vez que se encuentra ese «otro especial», sino que a medida que la relación progresa. De esta manera, se puede hacer un seguimiento de cómo la pareja se desarrolla según las características originales de búsqueda.

«Respecto a las afinidades o las diferencias en el ámbito de la relación es fundamental evaluar cómo se desarrollan estas experiencias. Uno puede ser muy diferente al otro, pero para que este vínculo se nutra de la disparidad debo ‘empatizar’ con la diferencia, ponerme en el lugar del otro y comprender su punto de vista. Esto es una forma de acordar con el desacuerdo», agregó Ghedin.

Prestar especial atención a las parejas cercanas es la mejor manera de encontrar objetivos de relación realistas y honestos. Buscar una variedad de parejas de la vida real y preguntarse qué cualidades son admirables en esas relaciones puede ser un gran ejercicio. Descubrir formas de emular los aspectos positivos y evitar algunos de los aspectos negativos puede ayudar a las personas a darse cuenta de lo que se quiere y lo que no.

Priorizarse a uno mismo

Estar en una relación sana y comprometida comienza con enfocarse en uno mismo
Estar en una relación sana y comprometida comienza con enfocarse en uno mismo

Para Gabriela Rougier, psicóloga especialista en terapia de parejas, todo lo que la ciencia explica va a absolutamente en contra de la idea de que existen «almas gemelas». «Lo que sabemos es que el 69% de los problemas por los que las parejas discuten son problemas que no tienen solución, o sea que todas las parejas tienen imperfecciones. La persona que elijamos traerá consigo un kit con problemas irresolubles que tienen que ver con la personalidad, la crianza, los valores y las maneras de pensar y sentir de cada uno, que no se van a cambiar», indicó la especialista.

Estar en una relación sana y comprometida comienza con enfocarse en uno mismo. A menudo cuando una persona está en la búsqueda de un alma gemela en realidad busca llenar un vacío dentro de ella. Pasar tiempo trabajando en uno mismo, ya sea en la carrera, en la vida personal o simplemente en quién es uno como persona, puede preparar a las personas para una relación. Estar con alguien más no llenará ese vacío, no importa cuán increíble sea la otra persona.

«En lugar de buscar una media naranja lo que los seres humanos deberíamos hacer es buscar a una persona que tenga el conjunto de problemas irresolubles que mejor se lleve con la personalidad de cada uno. Esto no quiere decir que uno deba ser pesimista y dejar de creer en el amor y en las relaciones de pareja. La realidad es que estas requieren de mucho trabajo y de cierta cuota de realismo, de entender que no existe un otro que me complemente al 100%», concluyó Rougier.

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