Florence deja 11 muertos, provoca caos, pánico, destrucción y deja a un millón de hogares sin luz

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A medida que los fuertes vientos comenzaron a disminuir a raíz del mortal huracán Florence el sábado, las Carolinas se prepararon para lo que podría ser incluso días más sombríos: se espera una lluvia incesante que empujará a los ríos que ya están por encima de sus riberas.

El sábado por la tarde, el número de víctimas mortales de la tormenta llegó al menos a una docena, incluyendo tres personas fallecidas debido a que las inundaciones repentinas barrieron los autos de las carreteras.

Florence todavía “descarga cantidades épicas” de lluvia, aunque ha perdido fuerza, dijo el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, quien desalentó a aquellos que intentaban regresar el sábado a sus hogares conduciendo por carreteras inundadas armados con motosierras para despejar los pinos caídos que las cubrían.

Mientras Florence se desplaza con lentitud (2 millas por hora) hacia el oeste y ya se encuentra sobre Carolina del Sur, sus efectos se notan especialmente en el vecino estado de Carolina del Norte, donde más de 780,000 usuarios siguen sin fluido eléctrico, según el departamento de coordinación de emergencias regional.

A pesar de su debilitamiento a tormenta tropical, Florence sigue amenazando con inundaciones “catastróficas” y desbordamientos de ríos en Las Carolinas y vientos de 50 millas por hora, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en su boletín de las 8 a.m.

El Servicio Nacional de Meteorología advirtió este sábado de posibles riadas “mortales” en Las Carolinas, Virginia y Virginia Occidental en los próximos días.

Solo en Carolina del Norte, donde se siguen registrando las mayores lluvias y rachas de viento más intensas, se han confirmado ya siete víctimas mortales como consecuencia del paso del ciclón.

Voluntarios del Equipo Civil de Respuesta a Crisis ayudan a rescatar a tres niños de su hogar inundado el 14 de septiembre de 2018 en James City, Estados Unidos.

Chip Somodevilla Getty Images

Las víctimas son una madre y su hijo que murieron después de que un árbol cayese sobre su vivienda en Wilmington, así como otra mujer que falleció de un ataque al corazón en Hampstead, ambas ciudades de Carolina del Norte, donde se mantienen a flote poblaciones costeras azotadas por el fenómeno atmosférico.

Una cuarta persona murió en el condado de Lenoir mientras conectaba un generador, de acuerdo con un comunicado de prensa del gobernador Roy Cooper. Otro hombre falleció por una caída tras ser impactado por un golpe de viento cuando salía de su vivienda.

Las identidades de las víctimas no han sido reveladas.

Se espera que este sábado el ciclón se degrade todavía más y se convierta en depresión tropical, al tiempo que tome rumbo al norte y alcance Ohio el próximo lunes, indicó el CNH.

“Marejadas ciclónicas amenazantes para la vida y vientos en ráfagas con fuerza de huracán continúan”, informó el organismo, al especificar que el fenómeno atmosférico ya ha acumulado más de 20 pulgadas de lluvia en la zona de impacto del litoral atlántico, anegada con el ascenso de la marea.

El jefe de la Policía de Wilmington, Ralph Evangelous, puso en palabras la dimensión del desastre natural. “Veo que va a ocurrir un hecho como un diluvio de proporciones bíblicas”, dijo en declaraciones a ABC News.

“Veo que las comunidades balnearias se inundan con agua y una destrucción que será bastante, bastante épica”, subrayó.

El gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, advirtió que Florence “está causando estragos” en la costa y que podría incluso borrar del mapa a comunidades enteras a medida que “tarda días en su avance violento sobre nuestro estado”. Cooper calificó el suceso como un hecho que acontece una vez cada 1,000 años.

“El huracán Florence es potente, lento y despiadado”, afirmó. “Es un monstruo al que nadie invitó y que no quiere irse”.

Una de las poblaciones más azotadas es New Bern, donde efectivos de la Guardia Nacional han respondido a decenas de llamadas de emergencia para rescatar a los damnificados. Más de 60 personas tuvieron que ser sacadas de un motel a punto de colapsar y centenares más tuvieron que ser rescatadas de otros lugares debido a las inundaciones. Otros aguardaban angustiados a la espera de auxilio.

“LOS VAMOS A RESCATAR”, tuiteó la municipalidad de New Bern casi a las 2:00 a.m. del viernes. “Quizás es mejor que suban al segundo piso de su vivienda o al ático, pero LOS VAMOS A RESCATAR”.