CIUDAD DE MÉXICO (AP) — México y Estados Unidos acordaron el miércoles, durante la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, seguir colaborando en materia de seguridad transfronteriza, incluyendo el tráfico de drogas, armas y combustible, pero dejaron claro que lo harían desde sus respectivos lados de la frontera, respetando la soberanía de cada uno.
Lo que inicialmente se había anunciado como la firma de un amplio acuerdo de seguridad se convirtió en la posibilidad de un memorando de entendimiento, pero al final fue una reafirmación de la colaboración que México y Estados Unidos han señalado que han desarrollado desde siempre.
Las prioridades siguen siendo impedir que el fentanilo y otras drogas entren en Estados Unidos, y que las armas de gran potencia compradas en las armerías estadounidenses se introduzcan de contrabando en México, al tiempo que se sigue controlando la migración, que ha disminuido drásticamente. La novedad es la creación de un “grupo de implementación de alto nivel” que sería el mecanismo para esa colaboración continua.
“Esto es un grupo de poner en vigor lo que hemos acordado en conjunto uno al otro de cooperación”, afirmó Rubio al reconocer el apoyo de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en el combate al tráfico de drogas. “No hay gobierno en este momento que esté cooperando con nosotros más en la lucha contra la criminalidad que el gobierno de México”, agregó.
La declaración de Rubio se dio tras la reunión que sostuvo el miércoles con Sheinbaum para destacar la importancia que Estados Unidos concede a la cooperación con Washington en materia de seguridad, comercio y migración en el hemisferio occidental.
El secretario estadounidense visitará Ecuador el jueves en su tercer viaje a América Latina desde que asumió el cargo. Sheinbaum ha expresado su temor a que Estados Unidos invada la soberanía mexicana.
La presidenta de México niega temor a confrontar a los cárteles
Trump ha exigido, y hasta ahora ha obtenido, algunas concesiones del gobierno de Sheinbaum, que está ansioso por desactivar sus amenazas arancelarias, aunque ella ha defendido ferozmente la soberanía de México.
La presidenta también rechazó nuevamente la sugerencia de Trump de que tiene miedo de confrontar a los cárteles de México porque tienen mucho poder.
“Respetamos mucho la relación México-Estados Unidos, al presidente Trump y pues no, no es verdad esta afirmación que hace”, sostuvo.
En declaraciones a los periodistas el miércoles antes de reunirse con Rubio, comentó que lo que su administración planeaba acordar con Estados Unidos es un “programa de cooperación sobre seguridad fronteriza y aplicación de la ley … en el marco de nuestras (respectivas) soberanías”.
“Habrá momentos de mayor tensión, de menor tensión, de temas en los que no estemos de acuerdo, pero tenemos que buscar una buena relación”, indicó Sheinbaum poco antes de que Rubio llegara a Ciudad de México el martes.
El gobierno mexicano informó el miércoles en su cuenta de X sobre la reunión de la mandataria con Rubio y difundió una fotografía del encuentro con el mensaje: “Conversarán sobre el entendimiento de cooperación en materia de seguridad fronteriza con respeto a las soberanías”.
A principios de esta semana, en el Informe Presidencial que marcó su primer año en el cargo, Sheinbaum declaró que: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero que sea lesivo a la integridad, independencia y soberanía de la nación”.
Sheinbaum ha perseguido a los cárteles de drogas mexicanos y su producción de fentanilo más agresivamente que su predecesor. El gobierno ha enviado a la Guardia Nacional a la frontera norte y ha entregado a Estados Unidos a 55 figuras del narcotráfico que las autoridades estadounidenses buscaban.
Sheinbaum había hablado durante algún tiempo sobre cómo México estaba finalizando un acuerdo de seguridad integral con el Departamento de Estado de Estados Unidos que, entre otras cosas, se suponía que incluiría planes para un “grupo de investigación conjunto” para combatir el flujo de fentanilo y los precursores de la droga hacia Estados Unidos y armas de norte a sur.
La semana pasada, sin embargo, un alto funcionario del Departamento de Estado minimizó las sugerencias de que un acuerdo formal, al menos uno que incluya protecciones para la soberanía mexicana, estuviera en proceso.
Sheinbaum redujo sus expectativas el martes, diciendo que no sería un acuerdo formal, sino más bien una especie de memorando de entendimiento para compartir información e inteligencia sobre el tráfico de drogas o el lavado de dinero.
En el viaje, Rubio se centraría en frenar la migración ilegal, combatir el crimen organizado y los carteles de drogas, y contrarrestar lo que Estados Unidos cree que es un comportamiento maligno de China en su patio trasero, dijo el Departamento de Estado.




